La cáscara de naranja es un acabado epóxico con textura fina, parecida a la piel de la fruta. Se logra con la última capa aplicada con rodillo texturizado o con agregado muy fino, y deja un piso semibrillante con más agarre que uno liso.
Es el punto medio entre limpieza y seguridad: el trapeador sigue pasando sin problema, pero el pie ya no se desliza igual cuando hay agua.
Dónde se usa
- Pasillos y circulaciones peatonales.
- Cocinas, comedores industriales y áreas de lavado.
- Áreas de producción con derrames ocasionales.
- Rampas de pendiente baja.
Cáscara de naranja o antiderrapante
Si el piso se moja de vez en cuando, la cáscara de naranja suele bastar. Si hay agua o aceite constantes, o rampas pronunciadas, conviene un piso antiderrapante con agregado más grueso.
Sobre qué base se aplica
La textura es la capa final. Debajo puede ir un autonivelante, un recubrimiento de capa gruesa o un mortero, según el tráfico. Por eso dos pisos cáscara de naranja pueden tener espesor y precio distintos.