Un piso epóxico dañado no siempre se tiene que retirar completo. Si la falla está localizada o el recubrimiento sigue bien adherido en la mayor parte del área, se repara la zona afectada y se renueva el acabado.
Lo primero es entender por qué falló: si no se corrige la causa, la reparación vuelve a fallar en el mismo lugar.
Fallas comunes y su causa
- Desprendimiento en placas: normalmente por humedad en la losa o por una preparación deficiente del concreto.
- Ampollas: vapor que sube de la losa o aplicación sobre concreto húmedo.
- Desgaste en pasillos: más tráfico del que soporta el espesor original.
- Baches y despostillado en juntas: golpes de montacargas sobre bordes sin sellar.
- Pérdida de brillo o amarillamiento: rayos UV o limpieza con productos abrasivos.
Tres formas de repararlo
Parche localizado cuando el daño es puntual. Recapeo, que es una capa nueva sobre el piso existente lijado, cuando el recubrimiento está sano pero desgastado. Y retiro total solo cuando la adherencia falló en la mayor parte del área. En la visita se hacen pruebas de adherencia para decidir.
Mantenimiento que alarga la vida del piso
- Limpieza con detergente neutro; los desengrasantes agresivos opacan el acabado.
- Tapetes en accesos para no meter arena, que raya como lija.
- Protectores en patas de muebles y ruedas de poliuretano en carros.
- Revisar y resellar juntas antes de que se despostillen.